jueves 25 de junio de 2009

Quid pro quo.



Así es como podríamos definir el próximo acto del PP en Alaquàs. Camps hará un homenaje a todos los portavoces populares en la oposición que han ganado en sus localidades las elecciones europeas. Un acto donde pone de manifiesto su debilidad personal y política, gracias a su imputación en el caso “Gürtel”.

Han sido muchos los actos que el PP de la Comunidad viene organizando desde febrero con una doble intención. Por un lado pretenden trasladar a la ciudadanía una imagen de tranquilidad, frente a sus casos de corrupción política, por otro, el aparato interno del PP intenta motivar a un Camps abatido y derrotado en lo personal (en algunos corrillos próximos al PP se ha llegado a comentar que Camps ha estado apunto de echar la toalla en más de una ocasión).

Ahora los populares disfrazan una nueva convocatoria interna convocando un acto en Alaquàs, ciudad donde gobierna el PSPV y donde el Secretario General de los socialistas valencianos es el Alcalde. Y digo que –disfrazan- porque tanto Camps como Ricardo Costa sacan pecho tras el resultado electoral de las europeas convocando a un mitin a los perdedores del PP en las municipales, podríamos decir, que convocan a los más débiles de su propia organización. ¿ Qué tendrá que ver unas elecciones europeas con unas municipales?. Probablemente estos dos estén pensando cuantos más actos van a necesitar en las próximas semanas en su defensa personal. En definitiva están devolviendo los favores prestados.

Al final me quedo con la brillante exposición que la nueva responsable de comunicación de los populares nos ha ofrecido. “ los populares queremos un mapa todo – azulito-“. Lo único cierto es que este acto probablemente no lo organizará Orange Market.

Amor con amor se paga.

viernes 5 de junio de 2009

El domingo a votar.


Este domingo estamos llamados a las urnas. El futuro de más de 500 millones de europeos lo decidirán los 375 millones de ciudadanos que tenemos derecho a voto. Elegimos la composición de un Parlamento que cada vez está llamado a tener un mayor peso específico en las decisiones de los ciudadanos.

Unas elecciones, que enmarcadas en un contexto de una fuerte crisis internacional cuentan con una tendencia a la abstención muy importante. Los ciudadanos europeos siguen observando a Europa como una institución muy lejana, como un instrumento democrático lejano para solucionar sus problemas.

Los socialistas abordamos estas elecciones desde el convencimiento político que es necesario intervenir en las decisiones que Europa tome en los próximos años. Decisiones que deben en primer lugar, buscar los elementos necesarios que contribuyan a salir de esta crisis. Pero hay varias maneras de salir de esta crisis. Nosotros apostamos por una salida donde el centro sea el ciudadano, donde se refuerce las políticas sociales, donde se avance en derechos.

Aquí, los valencianos, hemos notado con mayor dureza los efectos de esta crisis. Nuestro sistema productivo está huérfano de estrategia, de recursos, de políticas inversoras en pro de la innovación... Los valencianos hemos estado abandonados a los rendimientos rápidos de los PAI y de la construcción masiva.

Camps, Fabra, Ricardo Costa y Trillo, representan todo un orgullo para los valencianos. Ellos necesitan plantear estas elecciones como un “plácet” frente a sus graves dificultades jurídicas. Nosotros las planteamos para ayudar a los ciudadanos. Los valencianos necesitamos empezar a cambiar. Así que el domingo te pido un voto de confianza para los que creemos que es posible salir de la crisis ayudando a los que más lo necesitan, te pido que no te quedes en casa y que votes a los socialistas.Gracias.

jueves 21 de mayo de 2009

Tragicomedia Gürtel: escena segunda.


Artículo publicado por Levante-emv y que reproduzco en su totalidad.
Francesc Arabí, Valencia

El abrazo que se regalaron Francisco Camps y el fabricante de ataúdes Arturo Torró (portavoz del PP en Gandia) fue una macabra metáfora de las circunstancias de un presidente que baila con la tragedia. El trazo amargo de su sonrisa retrataba el peor día de su carrera política. Cualquiera es creíble en el llanto, pero colar una alegría como cierta en medio de la catástrofe es un delicatessen sólo al alcance de los inconscientes. No es el caso del ciudadano Francisco Camps.

A las ocho arrancó el segundo día de rodaje de la tragedia Gürtel, con localizaciones en el Palacio de Justicia y exteriores. Un drama con incursiones en la comedia y paseos por el sainete. Un culebrón con políticos, sastres, cabareteras, falsa moneda, amor y traición. El ensayo general de la víspera sirvió a la prensa para organizarse. Los gráficos llegaron con escaleras bajo el brazo y uno del PP, cargado de señeritas con las que avitualló al personal concentrado.

Apenas hubo tiempo para que los coros afinaran cuerdas. Por la derecha llegaron Rita, Juan, Vicente y Gerardo. Madre, padre, y hermanos políticos de Paco, que entre todos lo han acunado. A los cinco minutos un coche oficial paró y escupió al presidente hacia la calle. Camps se plantó en mitad del segundo carril de los tres que cortó la policía para dar cancha a la concentración de representantes de los cinco millones de amigos que dice tener. Oteó el mundo y empezó a repartir besos. Dijo que estaba «contento». Cuando salió de declarar su estado evolucionó a «muy satisfecho». Eran las 11,27 y había tenido la suerte de no ver la performance de gritos, insultos y calamidades que se sucedieron fuera. Los del bus turístico sí.

Desde el segundo piso miraban y se partían de risa. Será el humor inglés, que dicen que es más complicado de entender.

El presidente se lanzó como un poseso a tocar gente. Tocar a las personas es mejor antidepresivo que el Prozac. «Hasta la muerte, con nuestro presidente». Una versión del Patria o muerte venceremos, ?coreada por los más trascendentales campsistas, que deben de ser primos hermanos de los zaplanistas de otra época. O los mismos.

Rita cogió el cráneo del presidente, como si fuera una pelota de tenis, lo enroscó y lo metió literalmente en el coche como pensando:?¡Dios, cuanto me costará de criar!». La mujer roja, que ayer no estaba para zalamerías, emprendió la retirada. Cotino y Rambla repetían muchas veces la palabra «verdad». «Con la verdad a todas partes, hoy se ha dicho la verdad..» musitaban allá a los lejos. Ayer sí funcionó el mensaje sincronizado en un PP que hace tiempo que perdió su infalibilidad mediática y estratégica. Hasta Lucas, el bebé de 8 meses que brincaba sobre Paola —una admiradora de Camps— parecía entender que la bronca a las puertas del TSJ no es el mejor producto para exportar al mercado catódico.

Desaparecido el actor principal, el personal despejó. Ya se sabe que el gran público siempre desprecia a los actores de culto. Unas cañas sostenidas por sindicalistas coronadas por dos enormes bigotes auguraban lo que estaba por llegar.

Algunos decían que esperó unos minutos antes de entrar en el TSJ porque se puso de acuerdo con Presidencia para no cruzarse con Camps. Barata teoría de conspiración. Se esperó porque cuando uno se gasta un potosí en acicalarse el bigote y hacerse la manicura, la pedicura y una exfoliación integral no tiene por qué compartir protagonismo con nadie. Ni con Camps.
Con porte taurino.

Álvaro Pérez?Alonso, el one de Orange Market, le dijo a su abogada «atrás» y llegó con andares de Curro Romero en la Maestranza, arqueando levemente los brazos y haciéndolos bailar con cadencia pendular. Primero llegó el mentón, después un bigote menos velazquiano que antes y finalmente la persona de El Bigotes. Igual que esas novias que viven a dos manzanas de la iglesia, tuvo la desgracia de que el paseíllo fue corto. Maldito el día en que se mudó a vivir a Portal de la Mar. Aún así le sobraron metros para lucir percha. No necesitó ni corbata.

En estas que salió el segundo imputado que declaró. Un galán llamado Rafael Betoret al que apenas se hizo caso. Es lo que tiene la clase media. Que ni fu ni fa. Es muy elegante e iba hecho un pincel, pero donde esté El Bigotes... Fue el último en salir. Algunos le gritaban «ladrón, devuelve el dinero». Lo dicho. Actor de culto no apto para paladares populares.

miércoles 13 de mayo de 2009

Palabra.


Es Lakoff quien nos enseña a crear “marcos” de comunicación, e incluso a no pensar en elefantes. Yo, sinceramente, cada vez estoy más confundido. Con la amplia escuela que se ha creado de supuestos especialistas y jóvenes expertos de la comunicación política, no sólo no dejamos de pensar en elefantes, sino que aparecen verdaderas llanuras del Serengeti, llenas de elefantes, cebras, ñus….

Un buen amigo me comentaba el otro día, que los políticos sólo tenemos dos elementos imprescindibles que siempre debemos conservar. Inicialmente, creía que en su reflexión se iba a centrar en los tópicos típicos de la socialdemocracia, la utopía, los valores, etc, etc… Pues no, fue mucho más sorprendente, o más claro, más básico, no acudió al aburrido manual de cualquier político. Afirmaba, que lo que una persona siempre debe conservar es, su palabra, como un elemento importante de su credibilidad. No puede una persona, en política o en la vida, que quiere ser creíble ir incumpliendo su palabra, sus compromisos con terceros. El segundo es la honestidad. Elemento bastante deteriorado tras los acontecimientos últimos que estamos viviendo.

Estos dos elementos, según él, son los que hay que mantener como base fundamental de una persona, incluso más allá de la política. Y cuando, en algún momento, por la circunstancia que fuese, pierdes alguno de estos elementos son muy difíciles de volver a recuperar, incluso en tu propia casa.