Este sábado se conmemora el 25 aniversario del primer Gobierno socialista tras la dictadura. Hoy la perspectiva histórica nos permite echar la vista atrás con la suficiente distancia como para valorar en su justa medida lo que significó la victoria del PSOE en el 82. Aquel 28 de octubre, España iniciaba la andadura hacia la modernidad social y económica y abría sus puertas hacía un nuevo espacio europeo y mundial. Los españoles volvían a recuperar la voz para depositar su confianza en el partido mejor preparado para realizar los cambios que la sociedad ansiaba desde hacía mucho tiempo.
Progreso, libertad, bienestar y justicia social fueron las señas de identidad de aquel gobierno liderado por Felipe González y Alfonso Guerra. Con estas máximas, los socialistas levantaron el Estado del Bienestar, universalizando la sanidad y la educación; desarrollaron el Estado de las autonomías; modernizaron el Código Penal; estabilizaron la economía; actualizaron las Infraestructuras; pero, sobre todo, ayudaron a los españoles a asentar la democracia.
El 14 de marzo de 2004, los españoles, tras un paréntesis, volvieron a depositar su confianza en el PSOE. Y, parafraseando al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, después de ocho años de derechas, podemos decir bien alto que hemos disfrutado de más de tres años de derechos.
Hemos recuperado espacios de igualdad, de libertad personal y de dignidad con la meta de promover una sociedad solidaria con recursos suficientes, jóvenes dispuestos, organizaciones y empresas preparadas para consolidar a España en la vanguardia de la economía global, la modernización y del progreso global.
La Ley integral contra la violencia de género, la Ley de Conciliación de la vida familiar y laboral, la Ley de Igualdad y la Ley de Dependencia conforman la base sobre la que se asienta una España más solidaria, justa moderna y puesta al día, con más derechos para los jóvenes, los dependientes, los trabajadores autónomos, las mujeres... y reconociendo la igualdad de derechos para todos.
Un país con más riqueza y con la tasa de paro más baja de los últimos treinta años; un país que apuesta por la investigación y la innovación, el desarrollo sostenible y la extensión del Estado del Bienestar.
Los socialistas fuimos conscientes hace casi cuatro años de la alta e inmensa responsabilidad que volvíamos a contraer con los ciudadanos. Hoy, los ciudadanos y ciudadanas españoles saben que estamos cumpliendo, que Rodríguez Zapatero no les ha fallado.
El PSOE es sinónimo de libertad, de igualdad y de futuro, de respeto a los derechos individuales y colectivos, de consolidación de las tradiciones y derechos actuales de los pueblos y territorios y al tiempo, remate de la peculiar estructura política y territorial española.
Por eso ayer, hoy, mañana y siempre nos sentiremos orgullosos de ser socialistas