
Uno a veces puede cometer un error en una declaración pública, incluso dos – en poco tiempo- . Pero la persistencia en el mismo, con unas dosis de insistencia intencionada y, sintiéndote, a sabiendas del error, satisfecho, no deja de tener ciertas connotaciones dolosas, o mejor dicho de estupidez. Yo definiría dicha actitud más que como un error, como una mentira.
Atravesamos en toda España, en Europa y en todo el mundo una crisis económica y financiera muy importante: empresas de todos los sectores productivos están profundamente preocupadas por las dimensiones de este nuevo modelo de crisis global; los trabajadores que empiezan ya a sufrir sus efectos con la pérdida de sus puestos de trabajo.
Ahora, sinceramente, es el momento de interiorizar el ya famoso lema “yes we can“, el momento en el que las administraciones públicas y las organizaciones sociales y económicas, a nivel global y local, debemos cerrar filas y remar en la misma dirección para abordar esta difícil situación imaginando y concretando medidas que contribuyan a frenar las consecuencias de esta crisis; estimulando la inversión pública y privada generadora de nuevos empleos; y creando, a pesar de las dificultades, espacios de confianza y de futuro.
Todo ello debería ser suficiente para poder afirmar que no se puede – ni se debe- decir que “Gandia y su comarca no son un buen lugar para invertir”. Pero no se puede por diversos motivos y, en primer lugar, porque es falso; si repasamos los índices de inversión empresarial que se han producido durante los últimos años en nuestra ciudad y la comarca en sus diversos sectores, observamos como el aumento de las empresas, y por consiguiente de la inversión económica, es suficientemente clarificador y significativo para negar la mayor. Y no me refiero sólo a la inversión en el sector de la construcción, sino también al crecimiento del comercio urbano o de la periferia, o a la fuerte demanda de suelo industrial que se ha producido en los distintos polígonos de la comarca, o incluso a la inversión en el sector turístico. Quiero recordar, como anécdota, que hace pocos meses muchos municipios apostaban por grandes inversiones urbanísticas ligadas a campos de golf en nuestra comarca.
En segundo lugar tampoco se puede decir por las connotaciones de manifiesta irresponsabilidad que encierra la afirmación realizada. En estos momentos, especialmente difíciles, una expresión desmotivadora como la formulada no sé qué beneficio puede aportar a Gandia o fuera de nuestra ciudad; no sé qué beneficio aporta a los empresarios o a los trabajadores, ya que lejos de generar confianza únicamente consigue trasladar una imagen negativa de nuestra ciudad y de la Safor, desincentiva la inversión y provoca una crispación innecesaria.
Y por último, no se debe hacer cuando, ocupando un cargo de responsabilidad y de representatividad, sabes que tus afirmaciones pueden tener una trascendencia superior – incluso a la de la propia persona que las formula-. Uno, a título personal, puede y debe pensar lo que quiera, puede incluso manifestarlo – ahora ya se puede-. Si eres el presidente de un club de fútbol y debes más que la Generalitat Valenciana, no le puedes decir a tu afición que durante esta temporada nadie espere ver buen fútbol, porque lo normal será que tu estadio vaya restando aficionados día a día, probablemente hasta descender de categoría en la más absoluta de la soledades. Si eres un alcalde de un pueblo o de una ciudad ningún vecino entendería que su máximo representante dijera que en su localidad no vale la pena vivir por los problemas habituales con los que se va a encontrar cualquier ciudadano. Así, tampoco nadie puede entender cómo el presidente de los empresarios puede afirmar que el territorio en el que vive y desarrolla su actividad profesional “no es un buen lugar para invertir”. Frente a tal despropósito yo tomaría decisiones valientes. Por un lado me borraría del club, dejaría de votar a ese alcalde y le pediría, con valentía, la dimisión a ese mal presidente de los empresarios.
Difícilmente, con afirmaciones como la realizada, el PP podrá recuperar o disimular el tiempo perdido en esta comarca. Cuando el autor de esta desacertada frase –que ahora dice que se ha sacado de contexto- critica por ejemplo que la ronda comarcal no esté construida o que el tren Gandia-Dénia no está, quizás alguien de manera intencionada olvida aquellos ocho años del Gobierno de España en manos del Partido Popular en los que su partido no inició el más mínimo de los trámites administrativos y presupuestarios de las infraestructuras que ahora con tanto ahínco reclama. Ellos son los únicos responsables de los retrasos, de más de ocho años, en las inversiones viarias y ferroviarias que hoy aún estamos sufriendo. No recuerdo haber oído, durante esos ocho años, ninguna frase similar y contextualizada por parte del mismo actor. Ahora, señor presidente, algunas de esas inversiones están ya en marcha y creo, sinceramente, que muy a su pesar. Y las que no están, mejor hable con sus amigos y colegas del PP valenciano para que las desbloqueen.
Con afirmaciones como las que nos ha ocupado estos días ni se ayuda al colectivo al que se pretende – o se cree- representar, ni a la ciudad ni al territorio al que se te atribuye dicha representatividad. Yo, a pesar de esta lamentable afirmación, sigo apostando por Gandia y por la Safor, por su gente, por sus empresarios y por sus sindicatos. Apuesto por buscar soluciones a los problemas, por encontrar espacios de oportunidad, por la innovación, por la igualdad y sobre todo, por la verdad con valentía.